Hoy en día a muchas actividades masivas se nos permite asistir con nuestros perros, y varias cafeterías se están declarando Pet Friendly. Lo cual hace que cualquier dog lover se sienta que está literalmente en el paraíso, al menos nosotros lo estamos.

Pero ¡atención! estos espacios no son para todos los perros ¿cómo? Los perros al igual que cualquier otro ser vivo, tienen características individuales y no a todos ellos les es grato asistir a esos lugares públicos repletos tanto de gente como de otros perros. Siempre nos es más fácil de entender cuando las cosas las ponemos en nuestros propios términos, estar metidos en cancha en un concierto de música o subirse a una montaña rusa, pueden ser actividades alucinantes para muchas personas, como aterrorizantes para otras.

Por lo tanto, debemos aprender a “leer” a nuestros perros y estar atentos a si su comportamiento cambia cuando se encuentra en espacios reducidos y/o ruidosos, o se enfrenta a más perros que se acercan a saludar de manera encimosa (que es responsabilidad de los humanos evitarlo), o rodeado de muchas personas que lo tocan, para decirle que es una belleza.

A todo ese escenario debemos agregarle que por seguridad (y ordenanza municipal) todos los perros deben ir con correa, lo que muchas veces podría aumentar aún más su nivel de stress dejándolos con un umbral de reactividad tan bajo que cualquier situación por nimia que parezca podría hacer que nuestro amigo dé un paso en falso. Un perro estresado es un perro que puede reaccionar de manera inesperada y hasta tu mismo lo vas a desconocer, pero su respuesta hace eco a su sensación de vulneravilidad y peligro. No expongamos a nuestros perros a cometer un desliz que le puede costar hasta la vida. ¿Qué pasa si en ese escenario de estrés se le acerca un niño por detrás y le toca la cola? No sería extraño que se volteara velozmente y lo mordiera. Y muchas veces esas mordeduras terminan en eutanasia de nuestro mejor amigo. Cuidémoslo, ayudémoslo a no cometer errores, es nuestra responsabilidad prepararles el terreno para que sean exitosos en cada aventura que emprendan.

¿Eso significa que nunca podré asistir a eventos públicos con mi perro? No lo sabemos, debemos averiguarlo, observando y avanzando gradualmente. Hago hincapié en estos dos conceptos claves, la observación y la gradualidad. Nuevamente en nuestros términos, nadie corre la maratón de la noche a la mañana, hay un proceso gradual de preparación; como tampoco nadie deja al niño en el jardín infantil 8 horas diarias desde el primer día, hay un acostumbramiento gradual al lugar. Del mismo modo, debemos acompañar y ayudar a nuestro amigo peludo en ese proceso, el cual muchas veces, resulta ser mágico porque se experimenta el vínculo y las confianzas mutuas. Así entonces iremos avanzando y aprendiendo a “leer a nuestro perro” y conocer qué es lo que realmente lo hace feliz, después de todo ¿para eso los tenemos no es cierto?

Todos los que amamos a los perros esperamos que cada día existan más de estos espacios que nos permiten compartir nuestro escaso tiempo con nuestro amigo peludo, por lo mismo debemos cuidarlos, para que sean una instancia de disfrute tanto para humanos como para perros. ¿Y por qué no decirlo? también para mantener una sana convivencia con aquellos que no tienen la suerte de amar a los perros igual que nosotros.

 

Be More Dog

By Amparo Núñez, Entrenadora profesional de perros, Victoria Stilwell Academy

@BeMoreDogChile

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